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Navarra, la gran desconocida que hace vinos excelentes

La que fuera presidenta de la D.O. Pilar García-Granero ofreció una cata en Artean Wines para demostrar la diversidad y calidad de una zona que toma protagonismo enológico.

Elena Sierra ·

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Ya lo dijo Pilar García-Granero el otro día en la cata que había organizado Teresa Guilarte en Artean Wines ante un nutrido grupo de personas profesionales y aficionadas al vino:

En Navarra existe una sola Denominación de Origen porque lo que ha primado es atender a criterios de límites de una comunidad autónoma, porque que si fuera por tipo de climas, suelos, variedades y elaboraciones –es decir, por los vinos mismos– estaríamos hablando hoy en día de casi una media docena de ‘D.O.s’ distintas, al menos tantas como subzonas coexisten bajo la misma etiqueta.

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Y eso que es solo el 1% del viñedo total de España, es muy poca cosa en extensión.

Son 84 bodegas que se tiende a pensar que elaboran «vinos apañados», de buen precio, para salir del paso sin problemas.

Para desmantelar los prejuicios, y defender la diversidad y la calidad de la producción vitivinícola navarra, la que fuera presidenta del Consejo Regulador de la D.O. se trajo a Bilbao 10 botellas de 10 bodegas de distintos puntos y estilos.

¿Qué tienen en común La Cardelina 2021 de Alzania, de Garnacha blanca injertada en vieja cepa de Saugvinon de Los Arcos (viñedo en Arróniz, famoso lugar por sus aceites), y El Arrebol de la Carra Cabra de Viña Palacios 2024, Garnacha tinta de más de 30 años, de Olite? La D.O. Nada más.

Los vinos

El primero es de Tierra Estella, de cepas viejas aunque de injertos de 2016, y se macera 24 horas «con sus pieles en frío para extraerle más aromas nada más llegar de la vendimia manual».

Seis meses con sus lías en barrica de tres tipos hacen que resulte un «vino más gordico en boca, limpio y brillante en copa, cítrico, herbal y con notas de bollería suave en nariz».

El Arrebol fermenta y se cría con sus lías también, pero lo hace en ánfora de barro durante cinco meses. Y es un rosado que, lejos de invitar a ser consumido dentro del año, pide estar más tiempo en botella porque «evoluciona».

Hay en él mucho monte, hierbas, ese tono licoroso de la guinda oscura. Y el blanco cuesta 33 euros mientras que el rosado sale por 9.

Toda la cata planteada por García-Granero apuntó en esta línea: la de demostrar la variedad, en todos los sentidos, de los vinos de la D.O. Navarra. Veamos.

El Golerga 2024 del Zorzal, de una Garnacha de viñedo en Lerga, es un tinto que pasa por inox, hormigón y barrica dos años, que se convierte en «interlocutor del terruño: cereza, monte bajo de tomillo y romero, punto licoroso». Una golosina.

Otra cosa es el Santracruz de Artazu 2023, que hunde sus raíces en una viña de Garnacha de más de 60 años; se presenta como «el clásico, con más color, más cuerpo y más carnoso, aupado por doce meses de madera». Van de un extremo al otro. El del Zorzal cuesta un poco menos de 18 euros y el de Artazu, 36,50.

Otro blanco: Huracán Daniela 2021 de Gonzalo Celayeta. Este nos lleva a San Martín de Unx, que se ha convertido en uno de los pueblos de referencia de esta D.O. Garnacha blanca al 75%, Chardonnay al 18% y un 12% de Viura dan, «después de mucho trabajo», un blanco de guarda (y por 25 euros).

Es otro que pasa un rato en ánfora de barro, para meterse después en barrica y salir hecho un vino con aromas a manzana asada y cítrico, «glicérico, envolvente y graso». Muy gastronómico.

El Lakar de parcela 2020, de Aroa, presume de Garnacha de viña de allá por 1920, «pequeñísima viña» –y otras variedades–; el 90% del volumen se tira un año en fudre. «Está más marcado por la crianza, con notas de chocolate y especiadas. Sabroso».

El Pago de Larrainzar Reserva Especial 2014 (40% Cabernet Sauvignon, 40% Merlot y 20% Tempranillo vinificadas por separado) y sus 24 meses de crianza.

El Ochoa Gran Reserva 2015 con una composición casi inversa (60% Tempranillo, 30% Merlot, 10% Cabernet, también por separado) y sus 14 meses en barrica.

Un rosado Pin Pilin Pauxa 2024 de Ubeta, rosado por sangrado y en ánfora que muestra mucho carácter en boca –lo que lo hace gastronómico–.

Y un dulce Chivite Colección 125 de vendimia tardía 2023… que «tiene muchas capas».

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Todos son vinos que en la guía de Tim Atkins superan los 95 puntos.

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